La hierba de las Pampas

Un amigo mío que es británico tiene recuerdos mixtos acerca de la hierba de las pampas de sus años en el Reino Unido. Tiene recuerdos de sus tallos secos y algunas cabezas de la matas en floreros de algún familiar, pero también recuerda tratando de todo para tratar de deshacerse de un matorral que crecía en medio del patio delantero de una casa de su propiedad y que estaba acabando con toda la grama a su alrededor. Sus esfuerzos fueron infructuosos, y luego descubrió que otra (presuntamente nacida de las semillas de la original) estaba creciendo en la pila de abono.

Los campos de hierba de las pampas que se veían a lo largo del Corredor Sur han desaparecido, las mismas han sido cortadas para hacerle espacio a campos de golf, urbanizaciones y el nuevo sistema de alcantarillados, pero si se mira detenidamente, aun se pueden apreciar algún puñado de ellas creciendo alrededor de los campos a la largo de la carretera. Quizás ha llegado el momento de que jardineros panameños descubran esta planta nativa.

La hierbas de las pampas debe su nombre a la Pampa de América del Sur, pero es nativa de toda América del Sur y se extiende al norte hacia América del Norte. Esta hierba puede alcanzar una altura de alrededor de 10 a 15 pies, que crecen en matas densas con hojas largas y delgadas, de hoja perenne alrededor del borde y los tallos altos con cabezas de “plumas” que crecen en el centro. La hierba de las pampas fue introducida en Europa, Norteamérica y Asia en el siglo XIX como una hierba ornamental.

Esta hierba no requiere de mucha atención una vez que ha sido planteada, especialmente en un clima húmedo como el nuestro. Debe sembrarse solo, rodeada de grava o concreto o en un espacio vacío ya que sus raíces se apoderan de todo lo que crezca a su alrededor.

En algunos países de Latinoamérica la hierba de pampa es utilizada con fines medicinales para tratar el febrífugo en los niños.